Es complicado pensar o definir esta cuestión: ¿qué representa la arquitectura? Desde mi perspectiva, es una forma de arte y simultáneamente una disciplina científico-técnica, dado que trasciende la mera utilización del espacio o la mera edificación de estructuras. Es una manifestación de la cultura contemporánea, los principios y de dejar una marca a través de la historia. Antes de considerar el edificio del futuro, debemos cuestionarnos cómo nuestras elecciones impactarán en el espacio y en los residentes que lo ocuparán.
Incluso algunos «arquitectos» pueden pensar que es tener una percepción del espacio, proyectar o diseñar el edificio y, al final, edificarlo. Sin embargo, la arquitectura trasciende. En mi opinión, es el arte de construir lugares donde se planea pasar un periodo de tiempo, variando más o menos en función de su aplicación. Por lo tanto, cada ocasión para proyectar un edificio es la perfecta para concebir un lugar, que no solo sea una edificación destinada a residir o pasar tiempo, sino que también sea el instante de experimentar una experiencia singular dentro de él.
El arquitecto debe considerar que cuando ingresa a un espacio, la arquitectura impacta en las emociones del usuario, en su conducta y, principalmente, en su forma de interactuar con los demás. Por lo tanto, el arquitecto debe tener en cuenta las necesidades humanas, mostrar empatía y tener en cuenta al usuario del futuro.
Además, el entorno tiene un gran impacto en la arquitectura. En otras palabras, esto conlleva comprender la utilización, el contexto, la historia y la cultura del sitio. Como se detalla en el documental «Escala humana: «Por amor al arte» de RTVE, al proyectar un edificio se está considerando su utilidad, en cómo los individuos que lo visitarán van a percibir cierto tipo de sonido, espacio y el recuerdo que cada espacio les va a generar, es singular.
Además, considero que el arquitecto debe asumir una responsabilidad con el medio ambiente, dado que estos diseños deben ser sustentables, así como con las personas con cierta discapacidad para llevar a cabo las actividades diarias, por lo que deben ser accesibles y, en otras palabras, debe ser un lugar resistente tanto con la naturaleza como con los individuos.
En resumen, considero que la arquitectura es una disciplina que fusiona el arte, la ciencia y la tecnología, y que además se encuentra en permanente cambio. Es necesario ajustarse a los desafíos futuros, a las tecnologías emergentes, a las transformaciones sociales y, en gran medida, a los retos medioambientales. Debe convivir de forma armoniosa y con un cierto equilibrio la funcionalidad con la estética, tal como David Mackay detalla en la introducción de su obra «Sobre la vida y la arquitectura».

