La finalidad de la arquitectura sostenible es la de crear espacios cuidando y respetando su entorno y con ello cuidando la salud del planeta y del que lo habita.

  • Social: Diseñar espacios accesibles, inclusivos y que fomenten la comunidad.
  • Medioambiental: Reducir el consumo energético, las emisiones de carbono y el uso de recursos no renovables.
  • Económico: Proyectos eficientes que consideren su viabilidad financiera sin comprometer la calidad ambiental.

Economía verde y circular:

La economía circular se enfoca en disminuir el uso de materias primas nuevas a través de la reutilización, reparación, reciclaje y remanufacturación de materiales.

La economía verde busca proteger los ecosistemas, mejorar la calidad de vida y asegurar la equidad, mientras reduce los riesgos ambientales y usa los recursos de manera más eficiente.

Las 3R: Reducir, Reutilizar y Reciclar

  • Reducir: Menor consumo de materiales y energía.
  • Reutilizar: Aprovechar materiales en buen estado.
  • Reciclar: Transformar residuos en nuevos recursos constructivos, como bloques de hormigón reciclado.

La dificultad esta en como conseguir la actividad sostenible, esta se puede conseguir actuando de la siguiente manera.

  • El impacto humano no debería superar la capacidad de carga sobre la naturaleza.
  • El uso de recursos renovables no debería superar su tiempo de regeneración.
  • El uso de recursos no renovables debería ser compensado por la producción de otros renovables, para sustituirlos en un futuro.
  • La emisión medioambiental no debería superar la capacidad de absorción de los receptores.

ANÁLISIS DEL CICLO DE LA VIDA

El ACV estudia el impacto ambiental que se tiene desde la producción hasta el desmantelamiento, por ello es necesario conocer el consumo energético y la contaminación que esto conlleva, estos factores pueden ser:

  • Extracción de materias primas
  • Proceso de fabricación
  • Transporte
  • Puesta en obra y su uso
  • Su final
  • El impacto del ser humano no puede superar la capacidad de la naturaleza.
  • El uso de recursos naturales no debe superar su capacidad de regeneración.
  • Los recursos no renovables deben ser compensados por la producción de recursos renovables.
  • La emisión en el medioambiente no debe superar a la recepción.

Nos referimos a la interacción entre la biología humana y el medio ambiente, promoviendo la evapotranspiración, la transferencia de radiaciones térmicas, la luz natural… Pese a los factores psicológicos, la interacción con la naturaleza favorece las funciones nerviosas superiores, generando sensaciones de confort. Algunos casos representativos son las proporciones, la correlación entre altura, anchura y longitud, o el clima reflejado en el color de las superficies exteriores e internas. Todo esto contribuye a lograr un efecto de relajación o estimulación que promueve la recuperación de energía tanto física como mental.


Una minoría de la población, aunque significativa, sufre del Síndrome del Edificio Enfermo. Este implica la manifestación de síntomas como reacciones cutáneas, agotamiento, náuseas,… provocados por elementos biológicos (hongos, ácaros,…), elementos químicos (CO2, polvo,…), elementos físicos (iluminación, ruido,…) y elementos psicosociales (estructura laboral, relaciones,…).

El ambiente edificado impacta directamente en el bienestar físico y mental de quienes lo habitan. Es imprescindible que los edificios promuevan la ventilación natural, el acceso a la luz y un correcto control de la temperatura. En términos psicológicos, el vínculo con la naturaleza es vital, dado que potencia la salud emocional y produce bienestar. La relación, la proporción entre las dimensiones de los espacios y la selección de colores contribuyen a generar ambientes que fomenten el reposo y la productividad.

Podríamos pensar que no, pero nuestra energía y salud dependen mayoritariamente de los efectos del ambiente en el que vivimos; por lo tanto las condiciones atmosféricas que nos rodean, afectan tanto en nuestra salud física y mental, por ello, deben encontrarse en unas condiciones climáticas óptimas para nuestra conservación.

El ser humano transforma la energía química en energía mecánica, por lo que desprendemos calor gracias a nuestro metabolismo, es por ello, que en una estancia con temperatura entre 36.5º y 37º sentiremos una gran satisfacción y relajación.

  • Los elementos ambientales que más inflluyen en nuestro confort son:
    • La temperatura del aire.
    • La radiación/emisión térmica.
    • El movimiento del aire.
    • La humedad relativa.

Según nuestro entorno y zona de construcción de los edificios, deberemos de tener en cuenta diferente parámetros, tales como la temperatura máxima y mínima, el soleamiento, los vientos de la zona, las precipitaciones y su índice de frecuencia, la posibilidad de nevada y la humedad relativa y presión de vapor.

Su meta es reducir los efectos perjudiciales de las construcciones tanto en la salud de los residentes como en el entorno, edificando construcciones saludables. Los edificios con esta metodología son de menor consumo de energía, con espacios prácticos y versátiles, fabricados con materiales reciclables y que respetan el territorio y su identidad. En conclusión, la bioarquitectura no se opone a la tradición, sino que promueve la sostenibilidad preservando la identidad del lugar.

Arquitectura bioclimática: Se centra en aprovechar las condiciones climáticas del entorno para disminuir el consumo energético. 

Un diseño bioclimático adecuado incluye acciones como:

En verano, bloquear la radiación solar mediante protecciones y aleros.

Dirigir el edificio para beneficiarse de la luz y el calor solar durante la estación invernal.

Promover la ventilación natural cruzada.

Aplicar acabados de color claro para captar la radiación y prevenir el sobrecalentado.

Emplear materiales de alta resistencia térmica para controlar la temperatura interna.

Los materiales más utilizados en la historia de la arquitectura y la edificación son aquellos que aseguran una mayor higiene en comparación con los materiales altamente procesados o artificiales. A pesar de que los materiales se obtienen de la naturaleza, gran cantidad de estos son sometidos a procesos de producción y a tratamientos con sustancias químicas que perjudican tanto al entorno natural como a los consumidores.

Por esta razón, es crucial revalorar los materiales tradicionales. Además, resulta fascinante explorar nuevas opciones que sean autosustentables, como los cementos bioluminiscentes, que absorben la luz durante el día y la proyectan durante la noche, las fachadas cinéticas y la pintura solar, que podrían funcionar como paneles solares.

Elegir materiales sostenibles es crucial, como por ejemplo:

  • Madera certificada: Fuente renovable si se gestiona adecuadamente.
  • Bambú: Ligero, resistente y de rápido crecimiento.
  • Materiales reciclados: Hormigón, vidrio y plástico reciclados.